Sabemos por libros publicados a partir de la tercera década del siglo XIX, la dieta cotidiana de los habitantes de las zonas urbanas, en los tiempos de la independencia de nuestro país. Damos a conocer en esta sección, algunos de los platillos, lo que iremos subiendo a nuestra página mensualmente.
Las sopas
De frijoles blancos
Se ponen a cocer y después del primer hervor se les cambia el agua. Cuando están bien hervidos, por segunda vez, se les agrega cebolla frita, ajos machacados (unos siete dientes), una hoja de hierbabuena y unas hojas de epazote. Si se quiere espesar se le puede agregar pan duro rallado, queso o arroz. Para finalizar y de acuerdo al gusto al servir se le pone aceite crudo, y vinagre.
El plato fuerte
Lengua de vaca en papel
Se cuece y se corta en trozos más o menos gruesos. Se cubren con manteca de cerdo, mezclada con laurel y tomillo, migas de pan, sal, pimienta y luego se cubre con un papel untado con manteca y se tuesta a fuego templado.
Se acompaña con verduras cocidas.
El postre
Según la estación, los duraznos en los tiempos de lluvia eran muy populares.
Duraznos prensados
Se adquieren duraznos muy carnosos. Se ponen a hervir con el mismo peso de azúcar en agua que los cubra.
Una vez cocidos se sacan, se deshuesan y se abren. Se les cubre de azúcar y se ponen a secar, de manera que queden pegajosos.