
Oficio dirigido desde Guanajuato el 12 de diciembre de 1810, por el coronel Diego García Conde al excelentísimo virrey Francisco Xavier Venegas, que como aparece en la portada, reseña los trabajos y necesidades que en compañía de los señores Rul y Merino, pasaron desde que fueron heridos a pedradas y cuchilladas, aprehendidos por el torero Luna y maltratados por los insurgentes en Acámbaro, trasladados a Celaya, Zinapécuaro e Yndaparapio –sic-. En éste último lugar quedaron a la espera de los ejércitos del cura Hidalgo y de Allende, quien les explicaría los motivos de la insurrección. A su arribo a Aculco, dio lugar una batalla entre “gachupines” e insurgentes, misma que perdieron los rebeldes, motivo que le permitió a García Conde con sus acompañantes, quedar en libertad.
Fondo LXXII-I. Colección Martín Carrancedo